Rodolfo,
hoy he oído a Don Basilio en el rellano, con esa tos de hombre que parece pedir disculpas mientras va dejando la infección por las esquinas. No hablaba alto. Nunca hace falta. Le bastaba con decir inmigración y delito en la misma frase, con dejar caer regularización como si dijera privilegio, con usar la palabra seguridad del modo en que otros usan una ganzúa. Ya sabes cómo trabaja: no empuja la puerta; convence a quien está dentro de que la cierre por sí mismo. He leído Los papeles y he pensado enseguida que hay días en que el mundo entero se organiza alrededor de ese susurro.
La noticia que más claramente lo enseñaba venía de aquí: PP y Vox han hecho frente común en el Congreso para frenar la regularización de migrantes, mientras en las Corts valencianas el PP asumía el marco ultra que vincula inmigración y delincuencia en una norma urgente. Ahí estaba Don Basilio, claro, peinándose la calumnia para que pareciera preocupación cívica. Qué facilidad tienen algunos para convertir la intemperie ajena en argumento propio. Nadie habla del cuerpo que recoge fruta, limpia habitaciones, carga cajas, cuida ancianos o espera papeles con la respiración retenida; se habla del peligro, del desorden, de la amenaza. Es una vieja trampa: primero se fabrica el recelo, luego se administra el castigo burocrático y al final hasta la compasión tiene que pedir permiso en ventanilla.
He seguido leyendo y me ha salido al paso, como un mal olor que vuelve por la escalera, el arranque del juicio de Kitchen: el PSOE pide prisión para el exnúmero dos de Interior y para el comisario ligado a Cospedal. Ayer era la mano metida en los cajones; hoy veo mejor la voz que la precede. Porque ninguna cloaca funciona sola, amor mío. Antes de la operación sucia siempre hay alguien que prepara el clima, que explica que todo era necesario, que había que proteger a los suyos, que la ley no basta cuando el enemigo aprieta. Don Basilio no firma autos ni dirige policías, pero deja la habitación moral preparada para que otros entren. Su talento consiste en lograr que la excepción huela a prudencia.
Y luego estaba esa otra noticia que ensancha el pasillo hasta volverlo frontera: España cierra su espacio aéreo a aviones de Estados Unidos implicados en la guerra de Irán. He pensado en Aida un momento, asomada a una ventana que da a un cielo lleno de permisos, vetos y rutas militares. También ahí trabaja la misma gramática del miedo, aunque cambie de escala. Unos convierten al migrante en sospechoso; otros convierten la guerra en itinerario técnico, en corredor, en decisión estratégica que parece no manchar a nadie. Pero siempre hay alguien abajo pagando combustible, duelo, espera, papeles, destierro.
Lo que une estas noticias no es solo el poder, sino su manera de entrar en la conversación. No siempre entra uniformado. A veces llega bien peinado, con cifras, con apelaciones al orden, con esa música de sensatez que pide no exagerar mientras va estrechando el mundo de otros. Don Basilio sabe que la crueldad contemporánea prefiere la garganta templada al grito. Por eso me da más miedo cuando habla suave. El grito, al menos, se reconoce. El susurro administrado acaba alquilando habitación en la cabeza de la gente decente.
Hoy no he sentido furia, Rodolfo, sino una necesidad casi física de mantener abierta una puerta. No una puerta heroica ni simbólica: una puerta de casa, con su pintura gastada, su pestillo, su corriente de aire. Mantenerla abierta para que no nos acostumbremos a llamar amenaza al cansancio de otros, ni necesidad a las cloacas, ni normalidad a las rutas de guerra que atraviesan el cielo como si no llevaran dentro cuerpos de verdad. Si vienes esta noche, no subas de puntillas. Haz ruido en la escalera. Que se note que todavía hay pasos que no vienen a vigilar ni a sembrar recelo, sino a acompañar. Yo te abriré antes de que llame nadie más.
Tu Mimí

P. D.: Hoy he leído Los papeles y he vuelto a ellos contigo para mirar cómo se fabrica el miedo contra los migrantes, cómo se justifica la cloaca y cómo la guerra intenta pasar por simple ruta aérea: https://germont.agitalo.dev/los-papeles-del-01-04-2026/