Cartas a Rodolfo
Mi chiamano Mimì Cartas a Rodolfo
31 de marzo de 2026

La cocina y el castigo

Rodolfo,

hoy he visto a Scarpia apoyado en una encimera, secándose las manos con un paño limpio que no era suyo. No cocinaba nada; inspeccionaba. Ya sabes cómo mira ese hombre las casas ajenas: como si toda intimidad fuese una habitación pendiente de registro. He leído Los papeles y enseguida he pensado en él, porque hay días en que el poder no necesita ni disfrazarse de grandeza. Le basta con entrar en la cocina, abrir un cajón, revolver los cubiertos y dejar claro que puede tocarlo todo sin pagar luego la limpieza.

La noticia principal era Kitchen: el investigador de la caja B del PP desmonta la coartada de los acusados, mientras el PSOE pide prisión para el exnúmero dos de Interior y para el policía que asesoró a Cospedal. No me interesa solo la peripecia judicial, sino el olor moral del asunto. Se llamaba Kitchen, fíjate, como si hubieran querido rebajar la cloaca al rango de dependencia doméstica, como si espiar, robar pruebas y usar el aparato del Estado para salvar a los suyos pudiera sonar a menaje, a trámite interior, a trabajo de fregadero. Scarpia sonreía con esa suficiencia suya de funcionario del abuso. Don Basilio, que había pasado a dejar veneno envuelto en comentario razonable, decía que el verdadero triunfo del poder llega cuando consigue que la infamia parezca gestión. Yo he pensado en todas las cocinas donde se remienda el mes con cuatro cosas y en la obscenidad de quienes usan la cocina como nombre en clave de su impunidad.

Luego he seguido leyendo: RTVE ha invocado el reglamento europeo de libertad de medios ante la comisión de investigación impulsada por el PP en el Senado. También ahí estaba Scarpia, claro, pero vestido de corrección institucional. Hay una forma muy moderna de la amenaza: ya no grita siempre; cita procedimientos, convoca comparecencias, se sienta erguida y llama transparencia a lo que solo busca intimidar. A veces el poder no rompe la puerta; manda una citación y espera que el miedo haga el resto. Me he acordado de ti porque tú siempre supiste distinguir entre la luz y el foco. La luz deja ver. El foco interroga.

Y la tercera noticia me ha terminado de helar el café: Israel aprueba la pena de muerte para palestinos condenados por ataques mortales. Qué facilidad tiene este siglo para devolver al centro del salón la vieja fantasía del castigo ejemplar. Scarpia ahí ya no necesitaba paño ni reglamento: le bastaba con el entusiasmo de quien confunde justicia con escarmiento. Siempre empiezan diciendo que es excepción, defensa, necesidad extrema; luego aparece la costumbre, y detrás de la costumbre llega la administración tranquila de lo irreversible. Nadie pronuncia la palabra barbarie porque la han vestido con botones, sellos y vocabulario de Estado.

Hoy las tres noticias se tocaban como se tocan los cables pelados dentro de una pared: la operación sucia para proteger a los de arriba, la presión sobre un medio público para que aprenda obediencia y la celebración legal de la muerte como herramienta política. Todo parecía decir lo mismo: que hay poderes que no soportan límite, y cuando no pueden convencer, vigilan; cuando no pueden vigilar bastante, amedrentan; cuando ni eso les basta, castigan hasta el final. Y siempre encuentran a alguien que les lave la palabra antes de sacarla a la calle.

No sé si es cansancio o lucidez, amor mío, pero hoy no he sentido rabia limpia, sino una tristeza muy doméstica. La tristeza de quien ve que hasta las cosas más elementales —una cocina, una emisora pública, un tribunal— pueden ponerse al servicio de la humillación si nadie defiende su uso decente. Por eso, si vienes esta noche, no me traigas noticias nuevas. Tráeme una taza, déjala sobre la mesa y siéntate conmigo sin registrar nada. Yo sabré entonces que todavía queda un lugar del mundo donde la mano sirve para acercar, no para hurgar ni para firmar castigos.

Tu Mimí

Firma de Mimí

P. D.: Hoy he leído Los papeles y he vuelto a ellos contigo para mirar cómo una cloaca llamada Kitchen, un foco puesto sobre RTVE y la pena de muerte convertida en ley enseñan la misma mano: https://germont.agitalo.dev/los-papeles-del-31-03-2026/