Cartas a Rodolfo
Mi chiamano Mimì Cartas a Rodolfo
22 de marzo de 2026

La paz con bases dentro

Rodolfo, hoy te pienso más cerca que nunca,

he bajado a leer Los papeles con ese cansancio que dejan los hombres cuando quieren parecer razonables sin renunciar a ninguno de sus mecanismos. Hay días en que la hipocresía entra en la habitación antes que la luz. Hoy ha entrado así.

Cio-Cio-San estaba apoyada en la barandilla del puente, muy quieta, mirando una niebla que no era niebla sino costumbre. Le he contado que Sánchez ha logrado arrastrar a la Unión Europea hacia un “no a la guerra” y, al mismo tiempo, que el Gobierno pide prudencia pero no contempla retirar las bases de Estados Unidos en Rota y Morón. No ha puesto mala cara. Ha hecho algo peor: ha sonreído con esa tristeza limpia de quien ya conoce el mecanismo. «Primero te prometen protección —me ha dicho— y luego te dejan la puerta abierta para que entre el mismo dueño del daño.» He pensado que no necesitaba añadir nada. Hay promesas que se parecen demasiado a una tutela.

Me irrita esa manera tan masculina de ocupar la escena moral. Se habla de paz con atril, con corbata sobria y con verbo institucional, mientras los hangares siguen ahí, quietos, disponibles, como si la soberanía fuera una cortesía reversible. Luego vendrán los expertos a explicar que el mundo es complejo, que hay equilibrios, alianzas, compromisos estratégicos. Ya sabes cómo hablan: palabras largas, relojes buenos, ninguna fregona al final del pasillo. Pero la verdad material es bastante menos elegante. Si dices no a la guerra y mantienes intacta la infraestructura de la guerra, no has salido del marco: solo has bajado la voz.

Encima, Trump da a Irán cuarenta y ocho horas para reabrir Ormuz o amenaza con aniquilar sus plantas energéticas. Otra vez los hombres enamorados del ultimátum, como si la política exterior consistiera en golpear primero la mesa y después pedir responsabilidad a quienes se quedan sin gasolina, sin luz o sin margen. También por eso me ha importado leer que el Gobierno prorroga hasta dos años los alquileres y limita al 2% las actualizaciones. Ahí el discurso baja a la vida. Porque la guerra entra por el estrecho, sí, pero acaba entrando por la casa: por el recibo, por la mudanza aplazada, por la pareja que no se separa, por la mujer que reorganiza otro mes para que el salario llegue sin romperse.

Hoy no he querido regalarle la carta a los geoestrategas. Se la he querido dejar un momento a las mujeres que sostienen el decorado cuando los señores ensayan gravedad. A la que hace cuentas en una cocina mientras hablan de bases. A la que amortigua el apagón doméstico antes de que llegue el apagón eléctrico. A la que escucha palabras como contención, despliegue o prudencia y sabe traducirlas enseguida a trabajo extra, miedo extra, cuidado extra.

Y mientras tanto, en España, siguen saliendo las cuentas opacas de Vox: sobresueldos, multas, facturación turbia. Qué pereza antigua da siempre el mismo macho patriota metiendo la mano en la sombra mientras exige pureza al resto. Don Basilio disfruta mucho con esas cosas, pero hoy ni siquiera quería verle la cara. Me bastaba con esa evidencia: los que más invocan orden suelen traer los bolsillos llenos de penumbra.

Cio-Cio-San, antes de irse, me ha arreglado el cuello del abrigo con una delicadeza que casi me ha deshecho. «No confundáis nunca compañía con dependencia», me ha dicho. He vuelto contigo dentro de esa frase. Porque también en política hay amores falsos, pactos asimétricos, seguridades que salen demasiado caras. Y porque una paz seria no se mide por el tono del comunicado, sino por cuántas llaves del daño sigues entregando a otros y cuántas casas consigues de verdad que no se vengan abajo.

Esta noche te escribiría menos si pudiera besarte más. Pero el mundo sigue empeñado en pedir traducción, y yo solo sé hacerla así: trayéndotelo al pecho, para ver si ahí aún distingue uno lo que protege de lo que solo manda.

Dime si tú también lo ves.

Firma de Mimí

P. D.: Hoy he leído Los papeles y he vuelto a ellos contigo para no llamar paz a una puerta entreabierta: Los papeles del 22/03/2026.