Rodolfo, qué indecencia tan bien servida tiene a veces el mundo,
Violetta se ha sentado hoy conmigo en el borde de la cama, con ese cuidado suyo de no arrugar más de la cuenta lo poco que una tiene. Llevaba entre los dedos una llave vieja, de esas que ya no abren nada, y la hacía girar despacio como si estuviera pensando en una herida. «Lo terrible —me ha dicho— no es que vendan una casa. Lo terrible es que aprendan a vender el derecho de otros a quedarse.» Luego he bajado a leer Los papeles y allí estaba, con toda su prosa correcta: Blackstone planea revender miles de pisos protegidos que Ana Botella le entregó. Fíjate en la obscenidad exacta del asunto: vivienda protegida, es decir, vivienda pensada para que una vida no se hunda; y al cabo de los años, convertida otra vez en mercancía elegante para balance y operación.
No hace falta que Benoît salga hoy a escena; ya estaba dentro de esa noticia. Siempre encuentran una sintaxis respetable para lo mismo: sacar rendimiento de la necesidad ajena. Luego os dirán que así funciona el mercado, como si fuera una lluvia y no una cadena de decisiones tomadas lejos del portal donde alguien espera si le renovarán el contrato.
He leído también que las medidas anticrisis ya están en vigor y que el Congreso vota el jueves su reválida. No me burlo de eso, amor. Sé bien que contener un desgarro puede significar que una familia respire una semana más. Pero hay días en que la política parece una mujer cosiendo a oscuras un abrigo mientras otros siguen cortando la tela. Si mantienes alguna protección y al mismo tiempo dejas intacto el negocio que expulsa, no has resuelto la intemperie: solo la has administrado.
Por eso me ha dolido tanto la coincidencia con otra noticia de Los papeles: ese mundo posible con el petróleo a 200 dólares, con más pobreza, menos viajes y menos empleo, mientras las petroleras ganan 369.000 millones en Bolsa al calor del crudo disparado y el bloqueo de Ormuz. Qué armonía tan repugnante entre el desastre y el dividendo. Hay hombres capaces de mirar una guerra, un cuello de botella energético o una cadena de precariedades y ver, antes que nada, una oportunidad de margen. Violetta, que de márgenes sabe mucho, ha soltado una risa pequeña al leerlo. «Ni siquiera venden petróleo —me ha dicho—; venden obediencia futura.» Y tiene razón. Cuando todo se encarece a la vez, el cuerpo aprende deprisa a conformarse con menos: menos distancia, menos descanso, menos proyecto, menos dignidad visible.
Lo que une esas tres noticias no es una teoría; es una mano. La misma mano que privatiza la protección, dosifica el alivio y especula con el miedo. Primero te convierten la casa en privilegio, luego te ofrecen un parche institucional para que no te caigas del todo, y al final celebran en Bolsa el combustible de tu encogimiento. Después llegan los prudentes, los serios, los administradores del matiz, a pedir paciencia social y realismo económico. Nunca he conocido una palabra más sospechosa que realismo cuando la pronuncia quien no teme perder ni la llave ni la calefacción.
Tú me preguntas a veces, sin decírmelo del todo, dónde sigue habiendo ternura en medio de esta contabilidad feroz. Yo la he visto hoy en un gesto mínimo de Violetta: ha dejado la llave vieja sobre la mesa y la ha apartado de mi mano, como si quisiera evitarme un corte. Eso también es política, Rodolfo. Apartarle a alguien el metal del daño. Hacer sitio para que la vida no quede enteramente en manos de quien la tasa, la revende o la somete a rendimiento.
Si alguna vez regresara de verdad la decencia, tendría que empezar por algo muy poco épico: impedir que la vivienda protegida vuelva al casino, impedir que cada crisis sea un negocio para los mismos, impedir que la protección llegue siempre tarde y en dosis pequeñas. Lo demás es retórica con cubiertos de plata.
Yo, mientras tanto, sigo escribiéndote para no aceptar sus modales como si fueran civilización.
Quédate un poco más cerca.

P. D.: Hoy he leído Los papeles y he vuelto a ellos contigo para no llamar normalidad a lo que solo viene bien servido: Los papeles del 23/03/2026.