Cartas a Rodolfo
Mi chiamano Mimì Cartas a Rodolfo
05 de abril de 2026

Los hombres que llaman orden a su coartada

Con el periódico aún doblado, Rodolfo,

esta mañana me crucé con Scarpia al pie de una escalera de mármol que aquí no lleva a ningún ministerio y, sin embargo, se le parece mucho. Bajaba despacio, con esa cortesía suya que siempre parece recién planchada, y movía unas llaves entre los dedos como quien hace música con lo que en realidad sirve para cerrar. No hizo falta que dijera nada. Yo venía de leer Los papeles y ya traía encima la misma impresión: hay días en que el poder no comparece como estruendo, sino como señor muy correcto que llama orden a su coartada.

Lo pensé al leer que el caso Kitchen llega por fin a juicio y que la vieja brigada política del PP se sienta en el banquillo por destruir pruebas de la caja B. Qué palabra tan útil, Rodolfo, esa de destruir, cuando en realidad hablamos de borrar rastros para que el delito pueda seguir entrando por la puerta principal con americana limpia. Scarpia me miró las manos, no la cara. Eso hacen algunos hombres cuando creen mandar de verdad: no miran a quien tienen delante, sino aquello con lo que podrían inmovilizarlo. Y entendí que la corrupción española casi nunca se presenta como codicia desnuda; suele venir peinada, acompañada de chófer, de siglas, de memorias justificativas, de voces graves que hablan como si el Estado fuera su guardarropa.

A esa escena se le pegaba otra de Los papeles: Lindsey Graham amenazando a España con sanciones y cierre de bases, como si la soberanía ajena pudiera doblarse desde un plató o un despacho prestado por la costumbre imperial. Ahí apareció Aida un momento, apoyada en la barandilla, con esa manera suya de quedarse quieta para que una vea mejor la humillación. Las patrias mandadas desde fuera siempre empiezan hablando el idioma de la seguridad y acaban pidiendo obediencia material: bases, gasto, disciplina, silencio. Nadie llama a eso sumisión mientras se está negociando; lo llaman alianza, responsabilidad, estabilidad atlántica. Luego ya vendrán otros a explicar el precio de la gasolina, del plástico, del transporte, de la comida.

Porque también venían hoy Los papeles con el petróleo apretando otra vez las cadenas de producción y con cinco países de la UE pidiendo gravar los beneficios caídos del cielo de las energéticas para amortiguar la guerra. Me pregunto cuántas mesas más tienen que torcerse para que los dueños del incendio acepten mojarse apenas los puños. Siempre es igual, amor mío: los hombres que se reparten mapas, bases, contratos o comisiones hablan durante horas en salas largas, ocupan sitio, interrumpen, pontifican; después hay mujeres que recomponen agendas, traducen daños, sostienen casas, vuelven a cuadrar un presupuesto y escuchan todavía que no conviene exagerar.

Lo más indecente no es solo el robo, ni siquiera la amenaza. Lo más indecente es esa masculinidad del mando que se protege entre iguales mientras llama responsabilidad a dejar que el golpe lo absorban otros cuerpos. En la pandemia exprimieron dinero público en lo peor del miedo, según otra de las noticias de hoy, y ni siquiera entonces faltó quien vistiera el saqueo con la voz de los patriotas. Debe de haber una escuela donde enseñan a juntar bandera, negocio y cinismo sin que se les caiga la cara al suelo.

Yo no sé si queda mucha inocencia para mirar estas cosas, pero sí sé otra cosa: cuando un poder necesita borrar pruebas, dictar obediencias desde lejos o pedir sacrificios sociales mientras blinda el gasto militar, no está gobernando; está cerrando la puerta por dentro para que confundamos su cerrojo con la casa.

Si vienes luego, no me traigas grandes explicaciones. Siéntate a mi lado y dime, muy bajo, en qué momento dejamos que las llaves de esos hombres sonaran como si fueran nuestras.

Quédate cerca.

Firma de Mimí

P. D.: Hoy he leído Los papeles y he vuelto a ellos contigo para mirar el juicio de Kitchen, la amenaza de sanciones y cierre de bases contra España, y la guerra cayendo otra vez sobre el petróleo, los plásticos y la vida común: https://germont.agitalo.dev/los-papeles-del-05-04-2026/